“Un premio consuelo”: Así califican el rol que ocupará YPFB como transportador de gas argentino a Brasil

“Estamos perdiendo nuestro potencial de ser el centro energético como fue planificado hace 20 años atrás”, sostuvo el analista Gonzalo Chávez sobre el nuevo negocio de la petrolera estatal
El economista Gonzalo Chávez calificó el rol que asumirá Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en el transporte de gas natural argentino hacia Brasil como un “premio consuelo”.
La operación, que comenzó este martes, tiene el propósito de trasladar hasta 4,5 millones de metros cúbicos de gas argentino mediante la infraestructura boliviana, de acuerdo al informe de la empresa estatal. En este proceso también participan las compañías internacionales TotalEnergies y el Grupo Matrix Energía de Brasil.
Chávez considera que este movimiento indica la pérdida de una oportunidad para que Bolivia se establezca como una potencia energética, ya que, en lugar de exportar gas propio, solo se limitará a alquilar los ductos.
Bolivia, que en 2014 exportaba gas por un valor de 6.500 millones de dólares a Brasil y Argentina, ahora solo logra una exportación de aproximadamente 1.500 millones de dólares al año. Por lo tanto, el nuevo rol de YPFB no será suficiente para revitalizar el sector, según su análisis.
Este es el fracaso de la política hidrocarburífera y la nacionalización. Bolivia ha pasado de ser un gran productor a convertirse en un país de paso, donde solo se alquilan los ductos para transportar gas de Argentina hacia Brasil. Estamos perdiendo nuestro potencial de ser el centro energético como fue planificado hace 20 años atrás.
Chávez argumenta que la nueva función de Bolivia no solo es secundaria, sino que también refuerza la competencia, permitiendo que el gas argentino se introduzca en el mercado más grande de Sudamérica: Brasil.
En este sentido, alertó que, a pesar de los ingresos que podría generar el alquiler de los ductos, la cantidad de dinero recibida será marginal y no cubrirá los 3.500 millones de dólares necesarios para la importación de combustibles.
El negocio del gasoducto puede generar entre uno y dos dólares por cada metro cúbico de gas transportado, lo que no representa una solución real al déficit energético del país. Estamos perdiendo nuestra capacidad de ser un centro energético de la región y, en su lugar, nos hemos convertido en simples intermediarios.
En contraste, el exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, enfatizó la relevancia de establecer una nueva cuenta de gas natural en Bolivia, resaltando el esfuerzo de TotalEnergies, que tiene presencia en los tres países involucrados y lidera la integración energética en la región.
Esto es un paso experimental positivo. Es un esfuerzo que, aunque pueda descontinuarse en algunas semanas, tiene el potencial de restablecerse hacia septiembre u octubre del próximo año. Aplaudimos que esto esté ocurriendo, porque los ductos de Bolivia no pueden quedar ociosos y sin capacidad.