Trump aplica a Bolivia 10% de aranceles, al igual que el resto de Sudamérica

La ofensiva de la Casa Blanca consiste en una tarifa aduanera mínima del 10% para todas las importaciones
El presidente Donald Trump inició este miércoles una amplia ofensiva comercial con la implementación de aranceles significativos tanto contra China como la Unión Europea, así como del 10% para la mayoría de los países de América Latina, incluyendo Bolivia.
El líder republicano describe esta medida como una “declaración de independencia económica” con el objetivo de dar inicio a una “edad de oro” para Estados Unidos. Sin embargo, la oposición demócrata y numerosos economistas advierten sobre un efecto recesivo inmediato, acompañado de un aumento en la inflación.
Trump afirmó, “Durante décadas, nuestro país ha sido saqueado, violado y devastado por naciones cercanas y lejanas, aliadas y enemigas por igual”, mientras se dirigía a los periodistas en los jardines de la Casa Blanca y enumeraba los países que se verían afectados por estas tarifas.
La estrategia de la Casa Blanca se centra en aplicar una tarifa aduanera mínima del 10% a todas las importaciones, a esto se le suman recargos adicionales para ciertos países considerados especialmente hostiles en términos de comercio.
Los recargos están diseñados para reflejar también las llamadas barreras no arancelarias que estos países imponen a la entrada de productos estadounidenses, como las regulaciones sanitarias y los estándares ambientales.
China será uno de los países más impactados, con un gravamen del 34% sobre sus productos, seguido por la Unión Europea, que enfrentará un arancel del 20%. Japón tendrá un arancel del 24%, India del 26% y Suiza del 31%.
Varias economías latinoamericanas también están en la lista, incluyendo Brasil, Colombia, Argentina, Chile, Perú, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Honduras y El Salvador, a los cuales se les aplicará un 10% en todas sus importaciones. Nicaragua, por su parte, enfrentará un índice mayor con un 18%.
Trump sostuvo que estas tarifas son benevolentes en comparación con los aranceles que los otros países imponen sobre los productos estadounidenses.
Las nuevas tarifas aduaneras se implementarán en dos fases: el 5 de abril a las 04H01 GMT entrarán en vigor aquellas de al menos el 10% sobre todos los productos que ingresan a Estados Unidos, y el 9 de abril a las 04H01 se aplicarán las tarifas más elevadas.
Por otro lado, México y Canadá, aliados de Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), no estarán sujetos a los nuevos gravámenes, aunque seguirán enfrentando los aranceles previos diseñados para alentarlos a combatir la migración ilegal y el tráfico de fentanilo.
“En este momento, Canadá y México siguen sujetos a la emergencia nacional relacionada con el fentanilo y la migración, y ese régimen arancelario se mantendrá mientras persistan esas condiciones, y estarán sujetos a ese régimen, no al nuevo”, señaló un funcionario de la Casa Blanca a periodistas.
Esto implicará aranceles del 25% (10% para los hidrocarburos canadienses) excepto para los productos incluidos en el T-MEC.
Trump tiene una particular inclinación por el proteccionismo de finales del siglo XIX y principios del XX en Estados Unidos, viendo los aranceles como una solución para reindustrializar el país, equilibrar la balanza comercial y eliminar el déficit fiscal.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, ha incrementado las tarifas no solo a sus vecinos, sino también a China, así como en el acero y el aluminio, sin importar su origen.
Además, el jueves a las 04H01 GMT, Washington impondrá un arancel adicional del 25% a los automóviles y componentes producidos en el extranjero.
En teoría, habrá una excepción: los vehículos ensamblados en México o Canadá estarán sujetos a un impuesto del 25% solo sobre las partes que no provengan de Estados Unidos.